
“La juventud no es un período de la vida, sino un estado de espíritu, una victoria del coraje sobre la timidez, del gusto de la aventura sobre el amor a la comodidad. Uno no se vuelve viejo por haber vivido un gran número de años, sino por haber desertado de un ideal. Los años arrugan la piel, pero renunciar a tus metas arruga el alma. Joven es aquel que se sorprende y se maravilla. Es el que desafía los acontecimientos y encuentra su alegría en el juego de la vida. Tú eres tan joven como tu confianza en ti mismo. Tan joven como tu esperanza. Tan viejo como tu desánimo. Te mantendrás joven mientras permanezcas receptivo a lo que es bello, bueno y grande. Receptivo a los mensajes de la naturaleza y del infinito. Si algún día tu corazón es mordido por el pesimismo y roído por el cinismo, pueda dios tener piedad de tu alma de viejo”
General Douglas MacArthur
El poder de descubrir nuestra voz radica en el potencial que nos fue otorgado al nacer. Las semillas de la grandeza se plantaron en estado latente, sin germinar. Nos fueron concedidos unos espléndidos «dones de nacimiento», talentos, capacidades, privilegios, inteligencias, oportunidades que en gran medida quedarían sin descubrir de no ser por nuestra propia decisión y nuestro propio esfuerzo. Gracias a estos dones, el potencial de cada persona es enorme, incluso infinito. En el fondo no podemos ni imaginar de lo que puede ser capaz una persona. Puede que un bebé sea la creación más dependiente del universo, pero al cabo de unos años se convierte en la más poderosa. Cuanto más usamos y desarrollamos nuestras aptitudes actuales, más aptitudes se nos conceden y mayor es nuestra capacidad.
Sin embargo, muchos niños son desposeídos de su condición de genios por los adultos, de esta manera cuando crecemos, nos vemos en la doble tarea de buscar el poder donde jamás intentamos, dentro de nosotros mismos. Descubrir nuestra voz interior, cada vez es un reto que profundamente nos haría poderosos a cada uno de los seres si la perseverancia de la búsqueda no se agotará con el paso del tiempo haciendo nuestro trabajo en los demás. Lo curioso de buscar en si, es retomar esta tarea cuando aproximadamente llegamos a los años 60, es irónico ser pensadores, sabios únicamente cuando el tiempo de vida expira. Usted puede cultivar la iniciativa de empezar a creer y tener fe, teniendo en cuenta que afortunadamente los poderes están allí, escondidos en ese lugar donde casi no buscamos, en su interior. La fe es creer que cosas buenas y más ocurrirán en su vida, sin importar las circunstancias. Sin embargo la fe puede ser tan buena y útil, como el objeto o persona en el que se coloca dicha fe. Shakespeare citaba “Nuestras dudas son traidoras y nos hacen perder el bien que a menudo pudiéramos alcanzar, por el temor a intentarlo”, y si, es ese temor profundo que rige como una ley natural sobre el ser humano, intentar, tomar la iniciativa, descubrir, buscar, investigar, emprender, en fin son palabras que dan miedo y no permiten buscar en el interior nuestra voz, nuestros poderes, y pasar la barrera de creer, a ESTAR CONVENCIDOS.
El convencimiento es la especialización máxima a la creencia, pues de hecho hay diferencia entre creer y estar convencidos, lo segundo nos lleva con total seguridad a cumplir metas, establecer prioridades, desarrollar talento, y definitivamente a descubrir su voz interior. La mejor forma de conocerse uno mismo no es la contemplación sino la acción. Esforzaos por cumplir vuestro deber y pronto sabréis de qué sustancia estáis hechos. EL PODER DE EMPRENDER ya no es una elección, es un estilo de vida.
JIMMY DAZA JIMENEZ

